Mensaje de Pentecostés 2017

Pentecostés – Nueva Creación

El relato sacerdotal de la creación en Génesis 1 comienza con una escena de caos absoluto. La espesa oscuridad cubre el vacío amorfo.  Luego, el Espíritu de Dios se cierne sobre la faz de las profundidades y Dios trae orden al caos insondable.  Dios habla y es hecho; el propósito ordenado desplaza al vacío amorfo. Este es el amanecer de la creación cuyo fruto recordamos periódicamente en las fiestas de la cosecha y otras celebraciones de la naturaleza.

Cada año, también recordamos el acto de Dios en el alba de la nueva creación. Las personas asustadas hacinadas en un aposento alto experimentan una nueva erupción del poder del Espíritu Santo para inaugurar una nueva creación.  El Espíritu se mueve sobre la faz de otra situación caótica y trae a la existencia un nuevo orden. Por medio de Pedro, Dios anuncia las Buenas Nuevas de la salvación hechas posibles a través del Señor resucitado y la iglesia desarrolla una profunda conciencia de sí misma.  O, como nos encanta ponerlo, la iglesia nace.  Aquello que estaba en la mente de Dios desde antes de la creación, se revela plenamente a sí mismo ante una audaz y fresca efusión del Espíritu Santo.

Esta es la razón por la que celebramos en Pentecostés: Dios no abandona la creación desordenada.  Porque Dios ama tan profundamente, tal cosa es imposible.  Dios renueva la creación y abre ampliamente la puerta a una nueva vida para todos los que preguntan: "¿Qué debemos hacer?" Al escuchar la respuesta de Dios, nuestros corazones son iluminados y encontramos la sabiduría para decir: "Ahora nos volvemos, ahora nos arrepentimos".   Luego, nos sumergimos en las aguas tranquilizadoras para incorporarnos en Cristo.

Bautizados por el triuno Dios, experimentamos el poder milagroso de aquel que hace nuevas todas las cosas.  Dios pone eternidad en nuestros corazones.  Descubrimos no sólo la renovación de nuestra identidad como individuos.  También encontramos la profundidad y amplitud del don de estar en relación que es nuestro.  Somos más que individuos; somos personas.  Junto con otros, ahora tenemos la alegría de participar en una nueva comunidad.  Bautizados en agua, experimentamos el descenso del mismo Espíritu que estaba con Jesús en el Río Jordán.

El Espíritu Santo nos conduce a arrepentirnos del pecado y volvernos a Dios en Cristo y nosotros experimentamos la  nueva creación prometida.  Compartimos en la nueva humanidad que Dios hace realidad.  Esta nueva comunidad que emerge está inserta en los propósitos de Dios; es un instrumento importante en las manos de Dios para iluminar el mundo con el mensaje del Evangelio y llenar la tierra de la gloria de Dios.

Pentecostés es ciertamente un tiempo de celebración. Que, a través de nuestra celebración, mucha gente ahora alejada de Dios pueda experimentar la alegría y la transformación que Pentecostés trae.

Neville Callam
Secretario General
Alianza Bautista Mundial

(Traducido al español por Febe y Tomás Mackey)